Antiguo: “Trenes”

He de reconocer que tengo unas aficiones un poco especiales. Quería dejar en este blog un hueco de honor para uno de esos “hobbies” o pasatiempos que más tiempo me han llevado en algún momento de mi vida – Los trenes.

Pues sí, en esto de los trenes todos (o casi) hemos empezado alguna vez, yo empecé cuando tenía que ir y venir a diario de la universidad, ya se sabe: Te levantas, quitas legañas, saltas dentro de la ropa, corres, pierdes el tren, esperas, te apretujas, bajas y luego igual pero para volver. Pero sin legañas.

Generalmente el 99% de la gente no le presta atención al aparato que los lleva y los trae al trabajo/estudios/ocio. Sin más se montan y funciona. Es algo parecido al 90% de los conductores, arrancan el coche y les lleva, no saben donde está, ni por saber, la junta de la trócola. (Yo hice un cursillo de mecánica diesel y aún no se la he encontrado al mío, pero casi casi).

La cuestión es que yo estaba dentro de ese 99% de personas a las que el tren ni fú ni fá más que para trabajar. Eso sí, los aviones me flipaban. Había ido unas cuantas veces al Aeropuerto de Sondika (ahora Loiu) para ver aviones aterrizar y despegar, me había leído libros y otras cosas que no son libros para saber un poco más. Los aviones tienen un inconveniente, son poco accesibles. Esto no quiere decir que no me gusten, que sí me gustan, pero digamos que tengo pocas oportunidades de montarme en uno a diario.

Por otro tipo de cuestiones al final empecé a usar también el tren para ciertos viajes de largo recorrido (para los iniciados, cojía el diurno Irún/Bilbao a La Coruña/Vigo pero solo hasta León) y es cierto que el encanto que tienen los aviones empezó a surgir también en los trenes. Y entonces todo empieza un poco a cambiar, sobre todo porque cada viaje que haces en tren se disfruta mucho más y siempre (o casi) se pueden ir aprendiendo cosas diferentes.

Tengo una teoría acerca de la atracción que producen en algunas personas los medios de transporte, pero creo que la voy a dejar para otro día. Lo que sí tengo que decir es que esto no hubiera seguido adelante si no llega a ser por el maravilloso invento que es Internet. Gracias a la red descubrí que además de viajar la afición también se hace viendo fotos de tren real, intercambiando opiniones en foros y demás. Por supuesto la realimentación positiva que mi amigo Jon (aka e-tran) tenía conmigo hizo que me gustase esto cada vez más. Algunas locurillas ya he (hemos) hecho lléndonos a echar fotos a trenes, vías, túneles y cosas varias.

Al final, misterios de la vida, he acabado viviendo en frente de una estación de tren. Yo, de verdad, no quería pero la casa me eligió a mí. Tengo que admitir que tiene sus ventajas, sobre todo si tienes prisa porque pierdes el tren, y si encima tienes cierto gustillo por ver estas máquinas en funcionamiento ya es para flipar.

Por supuesto, antes de acabar este post, no puedo dejar de recomendar mi web de ferrocarriles favorita: www.tranvia.org a esta web y a su gente le debo mucho de mi afición. Y aunque estoy convencido de que viajes increibles en tren hay muchos, yo os recomiendo de verdad el sencillo Tren de la Robla, desde Bilbao hasta León. Como diría Homer: Arggggg (babeando).

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